Hacía tiempo que no visitábamos ningún pueblecito de los alrededores. Y este fin de semana aprovechando que en Moissac hacían la «feria del chocolate» para allá que nos fuimos.
La feria en sí no estuvo mal, pequeñita pero deliciosamente chocolateada.
Había todo lo relacionado con el dulce, varias chocolaterías, pastelerías y confiterías vendían sus productos. Unos estudiantes vendían nubes mojadas en una fuente de chocolate para recaudar dinero para su viaje de estudios. Había talleres de decoración de magdalenas, tartas y para los niños de decoración de tabletas de chocolate (ahí está Andrea aplicada en la suya).

Curiosamente todas las cosas que compramos no tenían demasiado que ver con el chocolate, unos guimauves (que son unas nueves recubiertas de chocolate duro), turrones blandos y sobretodo…macarons.
En casa nos pirran y nos peleamos por comernoslos.
Lo que no sabíamos es que Moissac tenía tantas cosas que ofrecernos después.
Descubrimos un claustro bastante famoso, las vistas curiosas de ver un canal pasando por encima de un rio y después visitamos el «Bamboo Parc».
El Bamboo Parc es algo más que un jardín de bamboo, pues lo han adaptado a los peques y a las visitas en general diseñando rincones al gusto de todos. Así, podemos ver el parque infantil con juegos artesanales,….
…una imitación de jardín japonés, animales,…
No nos hizo muy buen tiempo, así que sospechamos que nuestra temporada de excursiones va a empezar a reducirse drásticamente. En cuanto llegue el frío sera tiempo de quedarse en casa con la chimenea y la mantita hasta que vuelva el sol y nos permita asomar la nariz por estos lugares.











